lunes, 23 de noviembre de 2009

La pinta es lo de menos



Hoy, toda la gloria es para ellos. Porque aunque ya estemos acostumbrados a ver que en cada rinconcito del mundo un argentino grite campeón, hacerlo ante el SpiceBoy luego de que éste lesionara a uno de los nuestros, tiene un gustito más que especial. Y sino pregúntenles a Javier Morales, Fabián Espíndola y Nelson González, campeones de la Major League Soccer 5-4 por penales (1-1).
Era la primera vez que el Real Salt Lake de los criollos jugaba una final de la Liga estadounidense. En frente tenía al bicampeón (2002 y 2005), que llegaba a su sexta final desde que nació el campeonato en 1996. Ambos venían de importantes victorias en playoffs: el Galaxy había dejado atrás a las Chivas USA y al Houston Dynamo, mientras que el Real había hecho lo propio con el último campeón, el Columbus Crew de otro argentino, Guillermo Barros Schelotto (autor de los dos goles de la derrota), y el Chicago Fire.
Una gran jugada entre Beckham, Donovan y Magee, quien concretó ante el arquero Nick Rimando, fue la que desembocó en el primer gol del partido, a los 40' de juego. Pero el empate del campeón llegó de la mano de Findley, que empujó un rebote claro que dejó la defensa a los 63'. Pero el momento más duro del match fue en el minuto 21, cuando el inglés le entró feo a Morales en una de sus rodillas y lo dejó sin chances de seguir jugando. "Es muy triste. Esperé tanto esta final... Pero eso es, y hay que jugarla a muerte. Me tocó a mí salir perjudicado", dijo el ex Lanús, Arsenal, Newell's e Instituto.
Espíndola, uno que pasó por el fútbol venezolano luego de sus comienzos en Boca, Talleres y Deportivo Quito, entró a los 74' por el armenio Yura Movsisyan, y González, el más pibe con 21 abriles (ex Quilmes), también tienen motivos para festejar. No fue el Melli el que se llevó el bicampeonato consecutivo, pero otros tres dejaron la celeste y blanca bien arriba en Estados Unidos.


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